El Ukuku
Esta leyenda peruana de la sierra cuenta que hace mucho tiempo
había un oso grande que se enamoró de una pastora. El oso raptó a la mujer y la
llevó a una cueva que solo era conocida y accesible para él. Además, también
era de difícil acceso ya que la entrada a la cueva estaba tapada por una
inmensa roca que solo el oso era capaz de mover, lo que dificulta aún más que
alguien pueda encontrar la ubicación de esta cueva.
Un día, en la cueva ubicada baja el sol tras las montañas, el
joven atacó a su padre y lo mató, logrando así su liberación y la de su madre.
Después de muchos años, la madre volvería a ser libre, y su hijo por fin vería
otra realidad más allá de la que vivía encerrado en la cueva.
Una vez que regresaron al pueblo de donde era la madre, los
pobladores comenzaron a llamar al joven “Juan Oso”, por su aspecto físico. Juan
Oso superaba a todos los demás jóvenes de su edad en intelecto y habilidades
físicas, pero había un gran problema, comía demasiado. El abuelo de Juan oso,
al ser incapaz de alimentarlo, lo llevo a la casa del Curaca, para que este se
hiciera cargo de él. Al cabo de un tiempo, el Curaca tampoco pudo manejar el
hambre del hombre oso, así que intentó deshacerse de él de muchas maneras,
incluso intentó matarlo. Para Juan Oso todos estos intentos eran como un juego
y se divertía evitando que le hicieran daño, hasta que un día se cansó de todo
esto y huyó.

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