Leyenda de la Mazorca de Oro
Dice una antigua leyenda que, hace mucho tiempo, vivía una familia de campesinos sin recursos. Apenas tenían un campo de maíz que solo la madre se dedicaba a trabajar. La mujer lo recolectaba y lo vendía, también cuidaba de sus cinco hijos. Mientras, su esposo solo se dedicaba a dar paseos por el campo.
Un día, estaba tan cansada que no pudo trabajar suficiente y apenas obtuvo unas pocas monedas. La mujer se puso a llorar desconsolada. Pronto, vio que en el campo de maíz había algo que resplandecía. Cuando se aproximó se percató de que se trataba de una mazorca de oro.
La campesina mostró el tesoro a su marido e hijos, y les advirtió que solo lo compartiría con aquellos que valoraran la tierra y la familia. Desde ese día, su esposo y sus hijos colaboraron en el campo familiar. Asimismo, la familia vendió la calabaza y pudo ampliar sus terrenos, lo que les permitió obtener más dinero y no pasar más penurias.
Esta leyenda, originaria de Perú, suele contarse a los más pequeños. En ella encontramos una importante moraleja acerca de la importancia de la familia, la cooperación y el esfuerzo para conseguir un objetivo común.

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