El Chullachaqui es un enano o un demonio de la selva, cuyo nombre proviene de los términos quechuas para "disímil" (Chulla) y "pie" (Chaqui), esto es “los pies disímiles.” Según la leyenda, este enano del bosque tiene la habilidad para transformarse en cualquier otra persona que él desea para engañar visitantes o las personas locales viviendo en la selva. Él puede aparecer como un miembro de la familia o un amigo, conduciéndoselos hacia caminos equivocados, yendo más profundo y más profundo en la selva y luego dejándolos allí, perdidos. Para un niño, el Chullachaqui muchas veces aparecerá como otro niño u otro compañero de juego. En este disfraz, el Chullachaqui malvado tratará de atraer con engaño al niño en el bosque para ponerse perdido. La única forma para descubrir la identidad verdadera de Chullachaqui es que éste logra cubrir en todo los posible sus pies, ya que puede cambiar de apariencia, pero no puede cambiar la forma de sus pies, porque tiene un pie de humano y un pie de cabra. Estando descubierto, el Chullachaqui escapará en la selva.
Según esta leyenda, una familia fue a la selva con la finalidad de conseguir leña para una actividad, los padres dejaron en un campo plano a sus dos hijos, que tenían 4 y 7 años, dándoles como advertencia que no jueguen ni conversen con nadie, al irse los padres, el niño de 7 años vio en un árbol a un vecino de su casa que le hacía señas desesperadamente para que se acercara, pero como el niño recordó la advertencia de sus padres no le hizo caso, al volver sus padres, les contó lo sucedido, los padres fueron a buscar a su vecino, pero lo único que hallaron, fueron unas huellas en el barro de un pie de humano y una pezuña de cabra.

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